Preguntas de estudio en Armonía de los Evangelios Parte Nueve
©2001 by Arlo E. Moehlenpah

 

PARTE -  UNO   DOS  TRES   CUATRO   CINCO    SEIS    SEITE    OCHO   NUEVE   DIEZ   ONCE   DOCE   TRES

 

Para leer o escuchar la porción biblica en la computadora presíone en donde dice "here."  Cuando aparezca el cuadro que diga, "search by passage" escriba allí el nombre del libro de la biblia y el capítulo.  Por  ejemplo: (Lu 2).  Despues presíone en donde dice, "go". En la página que salga seleccione Español y la versíon que desee usar.  Por ultimo, despues de leer o escuchar (LBLA) el pasaje biblico favor de contestar las preguntas del estudio.

 

PARTE NUEVE: Su Ministerio posterior en Perea

  1. Se retiro de Jerusalén - Jn 10:40-42  

  2. La puerta estrecha. Advertencia contra Herodes - Lu 13:22-35

  3. Sana en el día de reposo y  Lecciones sugeridas sobre este evento - Lu 14:1-24

  4. Contando el costo de ser Discípulo - Lu 14:25-35

  5. Parábola de la oveja perdida, Moneda y hijo - Lu 15:1-32

  6. Parábola del mayordomo - Lu 16:1 - 17:10

  7. Resurrección de Lázaro - Jn 11:1-44

  8. El efecto de la resurrección de Lázaro -Jn 11:45-54

  9. Diez leprosos - Lu 17:11-37

  10. La viuda, Fariseos y Publícanos - Lu 18:1-14

  11. Sobre el divorcio - Mt 19:1-12 Mr 10:1-12

  12. Cristo y Niños. - Mt 19:13-15 Mr 10:13-16 Lu 18:15-17

  13. El joven rico, trabajadores en viña - Mt 19:16-20:16 Mr 10:17-31 Lu 18:18-30

  14. Anuncia Muerte, Reprocha ambición - Mt 20:17-28 Mr 10:32-45 Lu 18:31-34

  15. Sana a Bartimeo - Mt 20:29-34 Mr 10:46-52 Lu 18:35-43

  16. Zaqueo. Parábola del dinero. Viaje a Jerusalen - Lu 19:1-28

 

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PARTE NUEVE: Su Ministerio posterior en Perea

 

 

112.     Se retiro de Jerusalén - Jn 10:40-42

Marzo 9 Cont'd - Se retiro de Jerusalén - Jn 10:40-42  

Jn 10:40 Y se fue de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Juan; y se quedó allí.

    41 Y muchos venían a él, y decían: Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de éste, era verdad.

    42 Y muchos creyeron en él allí.

 

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113.     La puerta estrecha. Advertencia contra Herodes - Lu 13:22-35

Marzo 9 Cont'd - La puerta estrecha. Advertencia contra Herodes - Lu 13:22-35

Lu 13:22 Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén.

    23 Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:

    24 Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

    25 Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois.

    26 Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste.

    27 Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad.

    28 Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.

    29 Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.

    30 Y he aquí, hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros.

 31 Aquel mismo día llegaron unos fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar.

    32 Y les dijo: Id, y decid a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra.

    33 Sin embargo, es necesario que hoy y mañana y pasado mañana siga mi camino; porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén.

    34 !!Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! !!Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!

    35 He aquí, vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.

 

 

            113.1  ¿Como contesto Jesús la pregunta “Son pocos los que se salvan”? (24)

            113.2  ¿Qué ilustración uso Jesús para enseñar que el queria los hijos de Jerusalén juntos? (34)

 

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114.     Sana en el día de reposo y  Lecciones sugeridas sobre este evento - Lu 14:1-24

Marzo 10 - Sana en el día de reposo y  Lecciones sugeridas sobre este evento - Lu 14:1-24

Lu 14:1 Aconteció un día de reposo, que habiendo entrado para comer en casa de un gobernante, que era fariseo, éstos le acechaban.

    2 Y he aquí estaba delante de él un hombre hidrópico.

    3 Entonces Jesús habló a los intérpretes de la ley y a los fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo?

    4 Mas ellos callaron. Y él, tomándole, le sanó, y le despidió.

    5 Y dirigiéndose a ellos, dijo: ¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sea en día de reposo?

    6 Y no le podían replicar a estas cosas.

 7 Observando cómo escogían los primeros asientos a la mesa, refirió a los convidados una parábola, diciéndoles:

    8 Cuando fueres convidado por alguno a bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más distinguido que tú esté convidado por él,

    9 y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: Da lugar a éste; y entonces comiences con verg:uenza a ocupar el último lugar.

    10 Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás gloria delante de los que se sientan contigo a la mesa.

    11 Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.

    12 Dijo también al que le había convidado: Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado.

    13 Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos;

    14 y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.

 15 Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios.

    16 Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos.

    17 Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.

    18 Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses.

    19 Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses.

    20 Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.

    21 Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.

    22 Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar.

    23 Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.

    24 Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.

 

 

            114.1  ¿Donde debe uno encontrar asiento cuando es invitado a una ocasión especial? (8-10)

            114.2  ¿A quien debes invitar si quieres ser bendecido? (12-14)

            114.3  ¿Cuales eran las excusas de aquellos que no querían ir a la cena? (18-20)  

 

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115.     Contando el costo de ser Discípulo - Lu 14:25-35

Marzo 10 Cont'd - Contando el costo de ser Discípulo - Lu 14:25-35

Lu 14:25 Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo:

    26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.

    27 Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.

    28 Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?

    29 No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él,

    30 diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.

    31 ¿O qué rey, al Marzoar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?

    32 Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz.

    33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

 34 Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará?

    35 Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír, oiga.

 

 

            115.1   ¿Cuales fueron las dos ilustraciones que dio Jesús para demostrar que "debemos considerar el costo en ser un discípulo? (28,31)

 

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116.     Parábola de la oveja perdida, Moneda y hijo - Lu 15:1-32

Marzo 11 - Parábola de la oveja perdida, Moneda y hijo - Lu 15:1-32

Lu 15:1 Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle,

    2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come.

    3 Entonces él les refirió esta parábola, diciendo:

    4 ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?

    5 Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso;

    6 y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.

    7 Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

 8 ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla?

    9 Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido.

    10 Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

 11 También dijo: Un hombre tenía dos hijos;

    12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes.

    13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.

    14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.

    15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos.

    16 Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.

    17 Y volviendo en sí, dijo: !!Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!

    18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.

    19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.

    20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.

    21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.

    22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.

    23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;

    24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.

    25 Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas;

    26 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.

    27 Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano.

    28 Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.

    29 Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.

    30 Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo.

    31 Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.

    32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

 

 

            116.1   ¿Qué causo que Jesús contara la parábola de la oveja perdida, moneda perdida, y el hijo perdido? (1-2)

            116.2   ¿Cómo diferencia la manera que cado uno se perdió en las parábolas? (4,8,13)

            116.3   ¿Hay significante en la fracción de como cada uno se perdió? (4,8,11)

            116.4   ¿Estas parábolas se refieren a los que dejan de servirle a Dios o a los que nunca conocieron el camino anteriormente?

            116.5   ¿Qué paso en cada parábola cuando se encontró el perdido? (5,9,24)

            116.6   ¿En la parábola del hijo perdido, cuales eran las cualidades de cada uno de los tres? (12,20,28-29)

            116.7   ¿por qué no fue el padre a buscar al hijo como fue el pastor a buscar a su oveja y como la mujer que perdió su moneda?

            116.8   ¿Cómo se hablo el hijo prodigo? (17-18)

            116.9   ¿Cómo planeo su confección el hijo prodigo? (18-19)

            116.10 ¿Cómo cambio la actitud del hijo prodigo en esta parábola? (12,18-19)

            116.11 ¿Qué lección vital aprendemos de las tres parábolas?   

 

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117.     Parábola del mayordomo - Lu 16:1 - 17:10

Marzo 12 - Parábola del mayordomo - Lu 16:1 - 17:10

Lu 16:1 Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado ante él como disipador de sus bienes.

    2 Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo.

    3 Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, me da verg:uenza.

    4 Ya sé lo que haré para que cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas.

    5 Y llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo?

    6 Él dijo: Cien barriles de aceite. Y le dijo: Toma tu cuenta, siéntate pronto, y escribe cincuenta.

    7 Después dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Y él dijo: Cien medidas de trigo. Él le dijo: Toma tu cuenta, y escribe ochenta.

    8 Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz.

    9 Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas.

    10 El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.

    11 Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?

    12 Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?

    13 Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

    14 Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él.

    15 Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.

 16 La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.

    17 Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley.

 18 Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera.

 19 Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.

    20 Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas,

    21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.

    22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.

    23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.

    24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.

    25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.

    26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.

    27 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre,

    28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.

    29 Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos.

    30 Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.

    31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.


 

17:1 Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas !!ay de aquel por quien vienen!

    2 Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos.

    3 Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.

    4 Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.

 5 Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.

    6 Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.

 7 ¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa?

    8 ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú?

    9 ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no.

    10 Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.

 

            117.1   ¿Por qué no podemos servirle a dos maestros? (16:13)

            117.2   ¿Qué comete un hombre cuando deja a su esposa y se cada con otra o quien se casa con una mujer que fue dejada? (16:18)

            117.3   ¿Cuando oró el hombre rico? (16:23-24)

            117.4   ¿Qué pensó iba a persuade a sus cinco hermanos? (16:27-28)

            117.5   ¿Qué le pidieron los apóstoles al Señor que crezca? (17:5)

            117.6   ¿En qué categorías de sirvientes puso Jesús aquellos que hicieron lo que se les pedía de ellos? (17:10)

 

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118.     Resurrección de Lázaro - Jn 11:1-44

Marzo 13 - Resurrección de Lázaro - Jn 11:1-44

Jn 11:1 Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana.

    2 (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.)

    3 Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo.

    4 Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

    5 Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro.

    6 Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.

    7 Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez.

    8 Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?

    9 Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo;

    10 pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él.

    11 Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.

    12 Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará.

    13 Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.

    14 Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto;

    15 y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él.

    16 Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.

 17 Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro.

    18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios;

    19 y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.

    20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.

    21 Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

    22 Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.

    23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

    24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.

    25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

    26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

    27 Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.

 28 Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama.

    29 Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él.

    30 Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado.

    31 Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí.

    32 María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.

    33 Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,

    34 y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.

    35 Jesús lloró.

    36 Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.

    37 Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?

 38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima.

    39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.

    40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

    41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.

    42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.

    43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: !!Lázaro, ven fuera!

    44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.

 

 

            118.1   ¿Cuanto tiempo se quedó Jesús cuando escucho sobre la enfermedad de Lázaro? (6)  Por que? (4,42)

            118.2    Enseña como Martha creyó en lo que Jesús pudiera hacer en el pasado y en lo que hiciera en el  futuro, pero no lo que podía hacer en ese momento. (21,24,39)

            118.3   ¿Por qué lloró Jesús? (33,35)

 

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119.     El efecto de la resurrección de Lázaro - Jn 11:45-54

Marzo 14 - El efecto de la resurrección de Lázaro - Jn 11:45-54

Jn 11:45 Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él.

    46 Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho.

    47 Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales.

    48 Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación.

    49 Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada;

    50 ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca.

    51 Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación;

    52 y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.

    53 Así que, desde aquel día acordaron matarle.

    54 Por tanto, Jesús ya no andaba abiertamente entre los judíos, sino que se alejó de allí a la región contigua al desierto, a una ciudad llamada Efraín; y se quedó allí con sus discípulos.

 

            119.1   ¿A que le temían los sacerdotes y los fariseos si dejaban a Jesús solo? (48)

 

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120.     Diez leprosos - Lu 17:11-37

Marzo 15 - Diez leprosos - Lu 17:11-37

Lu 17:11 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.

    12 Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos

    13 y alzaron la voz, diciendo: !!Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!

    14 Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.

    15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz,

    16 y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.

    17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?

    18 ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?

    19 Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

 20 Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia,

    21 ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.

    22 Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis.

    23 Y os dirán: Helo aquí, o helo allí. No vayáis, ni los sigáis.

    24 Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día.

    25 Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación.

    26 Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre.

    27 Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.

    28 Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;

    29 mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.

    30 Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.

    31 En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás.

    32 Acordaos de la mujer de Lot.

    33 Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.

    34 Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado.

    35 Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada.

    36 Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado.

    37 Y respondiendo, le dijeron: ¿Dónde, Señor? Él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán también las águilas.

 

            120.1   ¿Qué cosa hizo un leproso que los otro nueve no hicieron? (15-16)

            120.2   ¿Jesús dijo que su regreso seria como los días de que carácter en el antiguo testamento? (26-28)

            120.3   ¿Por qué debemos recordar a la esposa de Lot? (32)

 

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121.     La viuda, Fariseos y Publícanos - Lu 18:1-14

Marzo 16 - La viuda, Fariseos y Publícanos - Lu 18:1-14

Lu 18:1 También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar,

    2 diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.

    3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.

    4 Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre,

    5 sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia.

    6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto.

    7 ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?

    8 Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?

 9 A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola:

    10 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano.

    11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;

    12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.

    13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.

    14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

 

            121.1   ¿Qué parábola dio Jesús para enseñarnos persistencia en la oración? (1-8)

            121.2   ¿Cómo diferencian las oraciones del fariseo y el publicano? (11-13)

   

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122.     Sobre el divorcio - Mt 19:1-12 Mr 10:1-12

Marzo 16 Cont'd - Sobre el divorcio - Mt 19:1-12 Mr 10:1-12

Mt 19:1 Aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, se alejó de Galilea, y fue a las regiones de Judea al otro lado del Jordán.

    2 Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí.

    3 Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?

    4 Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo,

    5 y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?

    6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.

    7 Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla?

    8 El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así.

    9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.

    10 Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.

    11 Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado.

    12 Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.

Mr 10:1

Levantándose de allí, vino a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y volvió el pueblo a juntarse a él, y de nuevo les enseñaba como solía.

    2 Y se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar a su mujer.

    3 El, respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés?

    4 Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla.

    5 Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento;

    6 pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios.

    7 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer,

    8 y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno.

    9 Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.

    10 En casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo,

    11 y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella;

    12 y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.

 

 

            122.1   ¿Qué enseñó Jesús sobre el divorcio? (Mr 10:6-12)

 

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123.     Cristo y Niños. - Mt 19:13-15 Mr 10:13-16 Lu 18:15-17

Marzo 17 - Cristo y Niños. - Mt 19:13-15 Mr 10:13-16 Lu 18:15-17

Mt 19:13 Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron.

    14 Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.

    15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí.



Mr 10:13 Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban.

    14 Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.

    15 De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

    16 Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.

Lu 18:15 Traían a él los niños para que los tocase; lo cual viendo los discípulos, les reprendieron.

    16 Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.

    17 De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él.


 

            123.1   ¿En que manera debemos recibir el reino de Dios para poder entrar? (Mr 10:15)

 

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124.     El joven rico, trabajadores en viña - Mt 19:16-20:16 Mr 10:17-31 Lu 18:18-30

Marzo 18 -  El joven rico, trabajadores en viña - Mt 19:16-20:16 Mr 10:17-31 Lu 18:18-30

Mt 19:16 Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?

    17 El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.

    18 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.

    19 Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

    20 El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?

    21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.

    22 Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

    23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.

   



Mr 10:17 Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

    18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.

    19 Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.

    20 El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.

    21 Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

    22 Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

    23 Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: !!Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

    24 Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, !!cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas!

Lu 18:18 Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

    19 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios.

    20 Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre.

    21 Él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud.

    22 Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

    23 Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico.

    24 Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: !!Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

 

            124.1   ¿Por que le pregunto Jesús al rico principal "Por que me llamas bueno?" (Mr 10:18)

            124.2   En Marcos 10:24 ¿Qué dijo Jesús que era el peligro de las riquezas? (Mr 10:24)

Marzo 19 -  El joven rico, trabajadores en viña -  Mt 19:24-20:16 Mk 10:25-31 Lk 18:25-30

Mt 19:24 Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

    25 Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?

    26 Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.

    27 Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?

    28 Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

    29 Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.

    30 Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros.

Mr 10:25 Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

    26 Ellos se asombraban aun más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?

    27 Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.

    28 Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido.

    29 Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio,

    30 que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.

    31 Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros.


Lu 18:25 Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

    26 Y los que oyeron esto dijeron: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?

    27 Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.

    28 Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido.

    29 Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios,

    30 que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.

Mt 20:1 Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña.

    2 Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.

    3 Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados;

    4 y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron.

    5 Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo.

    6 Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?

    7 Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo.

    8 Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.

    9 Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.

    10 Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.

    11 Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia,

    12 diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día.

    13 Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario?

    14 Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti.

    15 ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?

    16 Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.


            124.3    ¿Qué recompensa hay por perder todo pro Jesús'? (Mr 10:29-30)

            124.4    ¿Qué los trabajadores de la hora novena recibieron igual que los que empezaron temprano? (Mt 20:13-15)

   

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125.     Anuncia Muerte, Reprocha ambición - Mt 20:17-28 Mr 10:32-45 Lu 18:31-34

Marzo 20 - Anuncia Muerte, Reprocha ambición - Mt 20:17-28 Mr 10:32-45 Lu 18:31-34

Mt 20:17 Subiendo Jesús a Jerusalén, tomó a sus doce discípulos aparte en el camino, y les dijo:

    18 He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte;

    19 y le entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, le azoten, y le crucifiquen; mas al tercer día resucitará.

 20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo.

    21 El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.

    22 Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos.

    23 El les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.

    24 Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos.

    25 Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad.

    26 Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,

    27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo;

    28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Mr 10:32 Iban por el camino subiendo a Jerusalén; y Jesús iba delante, y ellos se asombraron, y le seguían con miedo. Entonces volviendo a tomar a los doce aparte, les comenzó a decir las cosas que le habían de acontecer:

    33 He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles;

    34 y le escarnecerán, le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará.

 35 Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos.

    36 El les dijo: ¿Qué queréis que os haga?

    37 Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.

    38 Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado?

    39 Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados;

    40 pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado.

    41 Cuando lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse contra Jacobo y contra Juan.

    42 Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad.

    43 Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,

    44 y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos.

    45 Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Lu 18:31 Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre.

    32 Pues será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido.

    33 Y después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará.

    34 Pero ellos nada comprendieron de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se les decía.


 

            125.1    ¿Cuales son unos de los detalles que Jesús dio sobre su sufrimiento, muerte, y resurrección? (Mr 10:33-34)

            125.2    ¿Quien estaba de tras del requisito para que Jacobo y Juan estén sentados en cada lado de Jesús en gloria? (Mt 20:20)

            125.3    ¿Qué debe hacer una persona que quiere ser grande entre los discípulos? (Mt 20:26-27)

 

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126.   Sana a Bartimeo - Mt 20:29-34 Mr 10:46-52 Lu 18:35-43

Marzo 21 - Sana a Bartimeo - Mt 20:29-34 Mr 10:46-52 Lu 18:35-43

Mt 20:29 Al salir ellos de Jericó, le seguía una gran multitud.

    30 Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!

    31 Y la gente les reprendió para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!

    32 Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga?

    33 Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos.

    34 Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron.


Mr 10:46 Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando.

    47 Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: !!Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!

    48 Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: !!Hijo de David, ten misericordia de mí!

    49 Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama.

    50 El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús.

    51 Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista.

    52 Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.

Lu 18:35 Aconteció que acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando;

    36 y al oír a la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello.

    37 Y le dijeron que pasaba Jesús nazareno.

    38 Entonces dio voces, diciendo: !!Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!

    39 Y los que iban delante le reprendían para que callase; pero él clamaba mucho más: !!Hijo de David, ten misericordia de mí!

    40 Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerle a su presencia; y cuando llegó, le preguntó,

    41 diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que reciba la vista.

    42 Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado.

    43 Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios.

            126.1   ¿Qué hizo Bartimeo cuando Maria reprendió diciéndole que debe mantener la paz? (Mr 10:48)

            126.2   ¿Cuando Jesús le pregunto a Bartimeo "Que quieres que haga por ti?" ¿Que le respondió  Bartimeo? (Mr 10:51)

 

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127.     Zaqueo. Parábola del dinero. Viaje a Jerusalen - Lu 19:1-28

Marzo 22 - Zaqueo. Parábola del dinero. Viaje a Jerusalen - Lu 19:1-28

Lu 19:1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad.

    2 Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico,

    3 procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.

    4 Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.

    5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.

    6 Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.

    7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.

    8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.

    9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.

    10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

 11 Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.

    12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.

    13 Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.

    14 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.

    15 Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.

    16 Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.

    17 Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.

    18 Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas.

    19 Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.

    20 Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo;

    21 porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.

    22 Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;

    23 ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?

    24 Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.

    25 Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.

    26 Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

    27 Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí.

 28 Dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalén.

 

            127.1   ¿Por qué se subió Zaqueo al árbol? (3)

            127.2   ¿Qué le dijo Zaqueo a Jesús? (8)

            127.3   En Lucas 19:10 ¿Qué dijo Jesús era su propósito? (10)

            127.4   ¿Cuantas libras les dio el hombre noble a cada uno de sus sirvientes? (13,16)

   

Concurso en las secciones 112-127 en  Armonía de los Evangelios   

 

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