Preguntas de estudio en Armonía de los Evangelios- Parte Cinco
©2001 by Arlo E. Moehlenpah

Los siguientes números corresponden a los números de secciones en La Armonía de los Evangelios;  por A. T. Robertson, Harper & Row, Publicadores,Nueva York, 1950 y El Cristo de los Evangelios; por J. W. Shepard, Wm. B. Erdmans Compañía de Publicaciones, Grand Rapids, MI, 1968. Favor de clic al número de la sección para obtener las preguntas del estudio de la sección.  

PARTE -  UNO   DOS   TRES   CUATRO   CINCO    SEIS    SEITE   OCHO   NUEVE   DIEZ   ONCE   DOCE    TRES

Para leer o escuchar la porción biblica en la computadora presíone en donde dice "here."  Cuando aparezca el cuadro que diga, "search by passage" escriba allí el nombre del libro de la biblia y el capítulo.  Por  ejemplo: (Lu 2).  Despues presíone en donde dice, "go". En la página que salga seleccione Español y la versíon que desee usar.  Por ultimo, despues de leer o escuchar (LBLA) el pasaje biblico favor de contestar las preguntas del estudio.

 

PARTE CINCO: El Ministerio Galileo - Parte 2

 

  1.  Jesús sana la multitud a la orilla del mar Galilea - Mt 12:15-21 Mr 3:7-12

  2.  Jesús selecciona los doce apóstoles - Mt 10:2-4 Mr 3:13-19 Lu 6:12-16

  3.  El sermón del monte - Mt 5-7 Lu 6:17-49

  4.  Sanción del siervo de un centurión - Mt 8:5-13 Lu 7:1-10

  5.  Jesús resucita el hijo de la viuda - Lu 7:11-17

  6.  Interrogación de los Bautistas y Eulogio de  - Mt 11:2-19 Lu 7:18-35

  7.  Ayes sobre las ciudades impenitentes - Mt 11:20-30

  8.  Los pies de Jesús ungidos en la casa del fariseo - Lu 7:36-50

  9.  Continuando en camino a Galilea -Lu 8:1-3

  10.  Acusaciones blasfemias por parte de los judíos - Mt 12:22-37 Mr 3:19-30

  11.  Buscadores de señas son reprochados -Mt 12:38-45

  12.  Su Madre y su hermano lo visitan - Mt 12:46-50 Mr 3:31-35 Lu 8:19-21

  13.  Primer grupo de parábolas– Mt 13:1-53 Mr 4:1-34 Lu 8:4-18

 

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PARTE CINCO: El Ministerio Galileo - Parte 2

52.  Jesús sana la multitud a la orilla del mar Galilea - Mt 12:15-21 Mr 3:7-12
Enero 23 - Jesús sana la multitud a la orilla del mar Galilea - Mt 12:15-21 Mr 3:7-12

Mt 12:15 Sabiendo esto Jesús, se apartó de allí; y le siguió mucha gente, y sanaba a todos,

    16 y les encargaba rigurosamente que no le descubriesen;

    17 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo:    
 18 He aquí mi siervo, a quien he escogido;
    Mi Amado, en quien se agrada mi alma;
    Pondré mi Espíritu sobre él,
    Y a los gentiles anunciará juicio.    
 19 No contenderá, ni voceará,
    Ni nadie oirá en las calles su voz.    
 20 La caña cascada no quebrará,
    Y el pábilo que humea no apagará,
    Hasta que saque a victoria el juicio.    
 21 Y en su nombre esperarán los gentiles.


Mr 3:7 Mas Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea. Y de Judea,

    8 de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él.

    9 Y dijo a sus discípulos que le tuviesen siempre lista la barca, a causa del gentío, para que no le oprimiesen.

    10 Porque había sanado a muchos; de manera que por tocarle, cuantos tenían plagas caían sobre él.

    11 Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.

    12 Mas él les reprendía mucho para que no le descubriesen.

 

            52.1  ¿Qué le dijo a Jesús el espíritu inmundo? (Mr 3:11)

 

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53.  Jesús selecciona los doce apóstoles - Mt 10:2-4 Mr 3:13-19 Lu 6:12-16
Enero 23 continuado - Jesús selecciona los doce apóstoles - Mt 10:2-4 Mr 3:13-19 Lu 6:12-16

Mt 10:2 Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano;

    3 Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo,

    4 Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó.

.

Mr 3:13 Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él.

    14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar,

    15 y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios:

    16 a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro;

    17 a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno;

    18 a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista,

    19 y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa.

Lu 6:12 En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios.

    13 Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles:

    14 a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé,

    15 Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote,

    16 Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.

53.1  ¿Cuanto tiempo paso Jesús en oración antes de seleccionar los doce? (Lu 6:12)
53.2  ¿Cómo se comparan las cuatro listas de los doce?   (Mt. 10:2-4, Mk. 3:16-19, Lu. 6:14-16, Hechos 1:13)
 

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54.  El sermón del monte - Mt 5-7 Lu 6:17-49
Enero 24 - El sermón del monte - Mt 5-7 Lu 6:17-49

Mt 5:1 Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos.

    2 Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:

    3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

    4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

    5 Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

    6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

    7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

    8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

    9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

    10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

    11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.

    12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

 13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

 14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

    15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

    16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

 17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.

    18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

    19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

    20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

   

Lu 6:17 Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades;

    18 y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados.

    19 Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos.

 20 Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.

    21 Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.

    22 Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre.

    23 Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas.

    24 Mas !!ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo.

    25 !!Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados! porque tendréis hambre. !!Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis.

    26 !!Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas.

54.1  ¿Como presento Jesús lo que llamamos el "Sermón del monte"? (Mt 5:1)      

54.2  Según Mateo 5:3-12, Cual actitud promete el Señor bendecir? (Mt 5:3-12)

54.3  ¿Cual es el propósito de la sal? (Mt 5:13) 
54.4  ¿Donde, como, y por que tiene nuestra luz brillar?
(Mt 5:14-16) 
54.5  ¿Cómo una persona justa puede exceder a los fariseos?
(Mt 5:20)

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Enero 25 - El sermón del monte - continuado

Mt 5:21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio.

    22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.

    23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,

    24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

    25 Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel.

    26 De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.

 27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.

    28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

    29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

    30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

 31 También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio.

    32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.

 33 Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.

    34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;

    35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.

    36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.

    37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

 38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.

    39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;

    40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;

    41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.

    42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

    43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.

 
            54.6  Sando Mateo 5:21-48 ¿Cómo en las enseñanzas del Antiguo Testamento ("usted a oído”) se compara con lo que enseño             Jesús (“Pero yo os digo”)?
 (Mt 5:21,22,27,28,31,32,33,34,38,39,43,44)

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Mt 5:44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

    45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

    46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?

    47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?

    48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.



Lu 6:27 Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen;

    28 bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.

    29 Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues.

    30 A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva.

    31 Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.

    32 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman.

    33 Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo.

    34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto.

    35 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.

    36 Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.

Mt 6:1 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

    2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

    3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,

    4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

 5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

    6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

    7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

    8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

    9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

    10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

    11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

    12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

    13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

    14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;

    15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

 16 Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

    17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,

    18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

54.7  ¿Por qué debemos dar, orar y ayunar en secreto? (Mt 6:4,6,18)
54.8  ¿Qué se requiere de usted para obtener perdón?
(Mt 6:14)


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Enero 26 - El sermón del monte Continuado - Mt 6:19-7:6 Lk 6:37-42

Mt 6:19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;

    20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.

    21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

 22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;

    23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?

 24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

 25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

    26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

    27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?

    28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;

    29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.

    30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?

    31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?

    32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

    33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

    34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

 

7:1  No juzguéis, para que no seáis juzgados.

    2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.

    3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?

    4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?

    5 !!Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

    6 No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.

Lu 6:37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

    38 Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

    39 Y les decía una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?

    40 El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro.

    41 ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?

    42 ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.


 

54.9  ¿Por qué debemos guardar tesoros en el cielo mejor que en la tierra? (Mt 6:19-20)
54.10 ¿Cuales dos ejemplos de naturaleza no enseña Jesús sobre las provisiones de Dios?
(Mt 6:26,28)
54.11  Según "El sermón del Monte" ¿cuales son las tres cosas que Jesús considera que son prioridad?
(Mt 5:24,6:33,7:5)

54.12   ¿Por qué no debemos angustiarnos sobre el mañana? (Mt 6:34)
54.13   ¿Por qué no debemos juzgar a otros?
(Mt 7:1-2)
54.14   Según Lucas 6:38 cual va hacer nuestra recompensa al dar?

 

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Enero 27 - El sermón del monte -  Continuado - Mt 7:7-8:1 Lk 6:31,43-49

Mt 7:7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

    8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

    9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?

    10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?

    11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

    12 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.

 13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;

    14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

 15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.

    16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?

    17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.

    18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.

    19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.

    20 Así que, por sus frutos los conoceréis.

 21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

    22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?

    23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

 24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.

    25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

    26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;

    27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

    28 Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina;

    29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.


8:1
Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente.

Lu 6:31 Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.
 

43 No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto.

    44 Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas.

    45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

 46 ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?

    47 Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante.

    48 Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.

    49 Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.

 

54.15   ¿Cuales son los tres aspectos de oración mencionados en Mateo 7:7-11?
54.16   ¿Qué son llamados en Mateo 7:12 y Lucas 6:31?
54.17   ¿Qué son las dos puertas, dos caminos, dos árboles, dos hombres, y dos casas? (Mt 7:13-14,17,24-27)
54.18   ¿Qué indica que palabras no son suficientes para entrar al reino del cielo?
(Mt 7:21)
54.19   ¿Cuales son las cuatro pruebas de disciplina en Mateo 7?
(14,16,21,25)

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55.   Sanción del siervo de un centurión - Mt 8:5-13 Lu 7:1-10
Enero 28 - Sanción del siervo de un centurión - Mt 8:5-13 Lu 7:1-10

Mt 5:5 Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole,

    6 y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.

    7 Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.

    8 Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará.

    9 Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

    10 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

    11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos;

    12 mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

    13 Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.


Lu 7:1 Después que hubo terminado todas sus palabras al pueblo que le oía, entró en Capernaum.

    2 Y el siervo de un centurión, a quien éste quería mucho, estaba enfermo y a punto de morir.

    3 Cuando el centurión oyó hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniese y sanase a su siervo.

    4 Y ellos vinieron a Jesús y le rogaron con solicitud, diciéndole: Es digno de que le concedas esto;

    5 porque ama a nuestra nación, y nos edificó una sinagoga.

    6 Y Jesús fue con ellos. Pero cuando ya no estaban lejos de la casa, el centurión envió a él unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo;

    7 por lo que ni aun me tuve por digno de venir a ti; pero dí la palabra, y mi siervo será sano.

    8 Porque también yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a éste: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

    9 Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

    10 Y al regresar a casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.


55.1     ¿Que era del centurión que causo maravilla en Jesús? (Mt 8:8-10)

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56.   Jesús resucita el hijo de la viuda - Lu 7:11-17

Enero 28 continuado - Jesús resucita el hijo de la viuda - Lu 7:11-17

Lu 7:11Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud.

    12 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad.

    13 Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores.

    14 Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate.

    15 Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre.

    16 Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo.

    17 Y se extendió la fama de él por toda Judea, y por toda la región de alrededor.

 

56.1     ¿Qué fue lo que se encontró Jesús en la ciudad llamada Naín?  (12)

 

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57.    Interrogación de los Bautistas y Eulogio de  - Mt 11:2-19 Lu 7:18-35

Enero 29 -  Interrogación de los Bautistas y Eulogio de  - Mt 11:2-19 Lu 7:18-35

Mt 11:2 Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos,

    3 para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?

    4 Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis.

    5 Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;

    6 y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.

    7 Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?

    8 ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están.

    9 Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.

    10 Porque éste es de quien está escrito:
    He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz,
    El cual preparará tu camino delante de ti. m

    11 De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.

    12 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

    13 Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

    14 Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.

    15 El que tiene oídos para oír, oiga.

    16 Mas ¿a qué compararé esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces a sus compañeros,

    17 diciendo: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis.

    18 Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene.

    19 Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos.

 

Lu 7:18 Los discípulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas. Y llamó Juan a dos de sus discípulos,

    19 y los envió a Jesús, para preguntarle: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?

    20 Cuando, pues, los hombres vinieron a él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, para preguntarte: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?

    21 En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista.

    22 Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;

    23 y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí.

    24 Cuando se fueron los mensajeros de Juan, comenzó a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?

    25 Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que tienen vestidura preciosa y viven en deleites, en los palacios de los reyes están.

    26 Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.

    27 Este es de quien está escrito:
    He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz,
    El cual preparará tu camino delante de ti. m

    28 Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él.

    29 Y todo el pueblo y los publicanos, cuando lo oyeron, justificaron a Dios, bautizándose con el bautismo de Juan.

    30 Mas los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon los designios de Dios respecto de sí mismos, no siendo bautizados por Juan.

    31 Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?

    32 Semejantes son a los muchachos sentados en la plaza, que dan voces unos a otros y dicen: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no llorasteis.

    33 Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y decís: Demonio tiene.

    34 Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.

    35 Mas la sabiduría es justificada por todos sus hijos.


57.1     ¿Qué les dijo Jesús a sus discípulos que le contestaran a Juan cuando preguntara, "Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro"? (Lu 7:22)

57.2     ¿Cómo Jesús ordenó a Juan el Bautista? (Lu 7:28)
57.3     ¿Cómo le gusto esa generación a Jesús?
(Lu 7:3 -32)

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58.  Halles sobre las ciudades impenitentes - Mt 11:20-30

Enero 30 - Halles sobre las ciudades impenitentes - Mt 11:20-30

Mt 11:20 Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo:

    21 !!Ay de ti, Corazín! !!Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza.

    22 Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras.

    23 Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.

    24 Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti.

 25 En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.

    26 Sí, Padre, porque así te agradó.

    27 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

    28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

    29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;

    30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

58.1     ¿Qué ciudades castigo Jesús por no haberse arrepentirse? (21,23)
58.2     ¿En esta sección, Qué dice Jesús de los restos?
(28)

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59.  Los pies de Jesús ungidos en la casa del fariseo - Lu 7:36-50

Enero 30 continuado - Los pies de Jesús ungidos en la casa del fariseo - Lu 7:36-50

Lu 7:36 Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.

    37 Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume;

    38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.

    39 Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.

    40 Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro.

    41 Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta;

    42 y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más?

    43 Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado.

    44 Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.

    45 No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.

    46 No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies.

    47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.

    48 Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.

    49 Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados?

    50 Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.

59.1     ¿Qué ilustración les dio Jesús a los fariseos cuando lo criticaron por permitir que una mujer pecadora le lave los pies? (41-43)
59.2     ¿Qué dijo Jesús de la mujer que unció sus pies?
(48-50)

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60.   Continuando en camino a Galilea -Lu 8:1-3

Enero 30 continuado - Continuando en camino a Galilea - Lu 8:1-3

Lu 8:1 Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,

    2 y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios,

    3 Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.