Los siguientes números corresponden
a los números de secciones en La Armonía de los Evangelios;
por A. T. Robertson, Harper & Row, Publicadores,Nueva York, 1950 y
El Cristo de los Evangelios; por J. W. Shepard, Wm. B. Erdmans
Compañía de Publicaciones, Grand Rapids, MI, 1968. Favor de clic al
número de la sección para obtener las preguntas del estudio de la
sección.
PARTE -
UNO
DOS
TRES
CUATRO CINCO
SEIS
SEITE
OCHO
NUEVE
DIEZ
ONCE
DOCE
TRES
Para leer
o escuchar
la porción biblica en la computadora presíone en donde dice "here."
Cuando aparezca el cuadro que diga, "search by passage" escriba
allí el nombre del libro de la biblia y el capítulo. Por ejemplo: (Lu
2). Despues presíone en donde dice, "go". En la página que salga seleccione
Español y
la versíon que desee usar. Por ultimo, despues de leer
o escuchar
(LBLA)
el pasaje biblico favor de contestar las preguntas del estudio.
PARTE CINCO:
El Ministerio Galileo
- Parte
2
-
Jesús sana la multitud a la orilla del mar Galilea - Mt 12:15-21 Mr
3:7-12
-
Jesús
selecciona los doce apóstoles - Mt 10:2-4 Mr 3:13-19 Lu 6:12-16
-
El
sermón del monte - Mt 5-7 Lu 6:17-49
-
Sanción
del siervo de un centurión - Mt 8:5-13 Lu 7:1-10
-
Jesús resucita el
hijo de la viuda - Lu 7:11-17
-
Interrogación
de los Bautistas y Eulogio de
- Mt 11:2-19 Lu 7:18-35
-
Ayes sobre
las ciudades impenitentes - Mt 11:20-30
-
Los pies de
Jesús ungidos en la casa del fariseo - Lu 7:36-50
-
Continuando
en camino a Galilea -Lu 8:1-3
-
Acusaciones
blasfemias por parte de los judíos - Mt 12:22-37 Mr 3:19-30
-
Buscadores
de señas son reprochados -Mt 12:38-45
-
Su
Madre y su hermano lo visitan - Mt 12:46-50 Mr 3:31-35 Lu 8:19-21
-
Primer
grupo de parábolas– Mt 13:1-53 Mr 4:1-34 Lu 8:4-18
Tapa
PARTE CINCO:
El Ministerio Galileo
- Parte
2
52. Jesús
sana la multitud a la orilla del mar Galilea - Mt 12:15-21 Mr 3:7-12
| Enero 23 -
Jesús
sana la multitud a la orilla del mar Galilea - Mt 12:15-21 Mr 3:7-12
|
Mt 12:15
Sabiendo esto Jesús, se
apartó de allí; y le siguió mucha gente, y sanaba a todos,
16 y les encargaba rigurosamente
que no le descubriesen;
17 para que se cumpliese lo dicho
por el profeta Isaías, cuando dijo:
18 He aquí mi siervo, a quien he
escogido;
Mi Amado, en quien se agrada mi alma;
Pondré mi Espíritu sobre él,
Y a los gentiles anunciará juicio.
19 No contenderá, ni voceará,
Ni nadie oirá en las calles su voz.
20 La caña cascada no quebrará,
Y el pábilo que humea no apagará,
Hasta que saque a victoria el juicio.
21 Y en su nombre esperarán los
gentiles.
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Mr 3:7
Mas Jesús se retiró al
mar con sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea. Y de
Judea,
8 de Jerusalén, de Idumea, del
otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón,
oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él.
9 Y dijo a sus discípulos que le
tuviesen siempre lista la barca, a causa del gentío, para que no
le oprimiesen.
10 Porque había sanado a muchos;
de manera que por tocarle, cuantos tenían plagas caían sobre él.
11 Y los espíritus inmundos, al
verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú
eres el Hijo de Dios.
12 Mas él les reprendía mucho
para que no le descubriesen.
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52.1 ¿Qué le dijo a Jesús el espíritu
inmundo? (Mr 3:11)
Tapa
53. Jesús
selecciona los doce apóstoles - Mt 10:2-4 Mr 3:13-19 Lu 6:12-16
| Enero 23 continuado -
Jesús
selecciona los doce apóstoles - Mt 10:2-4 Mr 3:13-19 Lu 6:12-16
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Mt 10:2
Los nombres de los doce
apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su
hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano;
3 Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el
publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo,
4 Simón el cananista, y Judas
Iscariote, el que también le entregó.
.
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Mr 3:13
Después subió al monte,
y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él.
14 Y estableció a doce, para que
estuviesen con él, y para enviarlos a predicar,
15 y que tuviesen autoridad para
sanar enfermedades y para echar fuera demonios:
16 a Simón, a quien puso por
sobrenombre Pedro;
17 a Jacobo hijo de Zebedeo, y a
Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es,
Hijos del trueno;
18 a Andrés, Felipe, Bartolomé,
Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista,
19 y Judas Iscariote, el que le
entregó. Y vinieron a casa.
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Lu 6:12
En aquellos días él fue
al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios.
13 Y cuando era de día, llamó a
sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también
llamó apóstoles:
14 a Simón, a quien también llamó
Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé,
15 Mateo, Tomás, Jacobo hijo de
Alfeo, Simón llamado Zelote,
16 Judas hermano de Jacobo, y
Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.
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53.1 ¿Cuanto tiempo paso Jesús en oración antes de seleccionar
los doce?
(Lu
6:12)
53.2 ¿Cómo se comparan las cuatro listas de los doce?
(Mt. 10:2-4, Mk. 3:16-19, Lu. 6:14-16, Hechos 1:13)
Tapa
54. El sermón del monte
- Mt 5-7 Lu 6:17-49
| Enero 24 -
El sermón del monte
- Mt 5-7 Lu 6:17-49
|
Mt 5:1 Viendo la multitud, subió al
monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos.
2 Y abriendo su boca les
enseñaba, diciendo:
3 Bienaventurados los pobres en
espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
4 Bienaventurados los que lloran,
porque ellos recibirán consolación.
5 Bienaventurados los mansos,
porque ellos recibirán la tierra por heredad.
6 Bienaventurados los que tienen
hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
7 Bienaventurados los
misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
8 Bienaventurados los de limpio
corazón, porque ellos verán a Dios.
9 Bienaventurados los
pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
10 Bienaventurados los que
padecen persecución por causa de la justicia, porque de
ellos es el reino de los cielos.
11 Bienaventurados sois cuando
por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal
contra vosotros, mintiendo.
12 Gozaos y alegraos, porque
vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron
a los profetas que fueron antes de vosotros.
13
Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere,
¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada
fuera y hollada por los hombres.
14
Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada
sobre un monte no se puede esconder.
15 Ni se enciende una luz y se
pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y
alumbra a todos los que están en casa.
16 Así alumbre vuestra luz
delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y
glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
17
No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he
venido para abrogar, sino para cumplir.
18 Porque de cierto os digo que
hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde
pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
19 De manera que cualquiera que
quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a
los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos;
mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande
en el reino de los cielos.
20 Porque os digo que si vuestra
justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no
entraréis en el reino de los cielos.
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Lu 6:17
Y descendió con ellos,
y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de
una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la
costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser
sanados de sus enfermedades;
18 y los que habían sido
atormentados de espíritus inmundos eran sanados.
19 Y toda la gente procuraba
tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos.
20
Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados
vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
21 Bienaventurados los que ahora
tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que
ahora lloráis, porque reiréis.
22 Bienaventurados seréis cuando
los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os
vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo
del Hombre.
23 Gozaos en aquel día, y
alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos;
porque así hacían sus padres con los profetas.
24 Mas !!ay de vosotros, ricos!
porque ya tenéis vuestro consuelo.
25 !!Ay de vosotros, los que
ahora estáis saciados! porque tendréis hambre. !!Ay de vosotros,
los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis.
26 !!Ay de vosotros, cuando todos
los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres
con los falsos profetas.
|
54.1 ¿Como presento Jesús lo que llamamos el "Sermón del
monte"? (Mt
5:1)
54.2 Según Mateo 5:3-12, Cual actitud promete el Señor bendecir?
(Mt 5:3-12)
54.3 ¿Cual es el propósito de la sal?
(Mt
5:13)
54.4 ¿Donde, como, y por que tiene nuestra luz brillar?
(Mt
5:14-16)
54.5 ¿Cómo una persona justa puede exceder a los fariseos?
(Mt
5:20)
Tapa
| Enero 25 - El sermón del monte
- continuado |
|
Mt 5:21
Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás;
y cualquiera que matare será culpable de juicio.
22 Pero yo os digo que cualquiera que
se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que
diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y
cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.
23 Por tanto, si traes tu ofrenda al
altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,
24 deja allí tu ofrenda delante del
altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y
presenta tu ofrenda.
25 Ponte de acuerdo con tu adversario
pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el
adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado
en la cárcel.
26 De cierto te digo que no saldrás
de allí, hasta que pagues el último cuadrante.
27
Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.
28 Pero yo os digo que cualquiera que
mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
29 Por tanto, si tu ojo derecho te es
ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se
pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al
infierno.
30 Y si tu mano derecha te es ocasión
de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno
de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
31
También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de
divorcio.
32 Pero yo os digo que el que repudia
a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere;
y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.
33
Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás,
sino cumplirás al Señor tus juramentos.
34 Pero yo os digo: No juréis en
ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;
35 ni por la tierra, porque es el
estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad
del gran Rey.
36 Ni por tu cabeza jurarás, porque
no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.
37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí;
no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.
38
Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.
39 Pero yo os digo: No resistáis al
que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha,
vuélvele también la otra;
40 y al que quiera ponerte a pleito y
quitarte la túnica, déjale también la capa;
41 y a cualquiera que te obligue a
llevar carga por una milla, ve con él dos.
42 Al que te pida, dale; y al que
quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.
43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu
prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.
|
54.6 Sando Mateo 5:21-48 ¿Cómo en las enseñanzas del Antiguo
Testamento ("usted a oído”) se compara con lo que enseño
Jesús
(“Pero yo os digo”)?
(Mt
5:21,22,27,28,31,32,33,34,38,39,43,44)
Tapa
|
Mt 5:44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que
os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os
ultrajan y os persiguen;
45 para que seáis hijos de vuestro
Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y
buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.
46 Porque si amáis a los que os aman,
¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?
47 Y si saludáis a vuestros hermanos
solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?
48 Sed, pues, vosotros perfectos,
como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
|
Lu 6:27 Pero
a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced
bien a los que os aborrecen;
28 bendecid a los que os maldicen,
y orad por los que os calumnian.
29 Al que te hiera en una mejilla,
preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la
túnica le niegues.
30 A cualquiera que te pida,
dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva.
31 Y como queréis que hagan los
hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.
32 Porque si amáis a los que os
aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los
que los aman.
33 Y si hacéis bien a los que os
hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen
lo mismo.
34 Y si prestáis a aquellos de
quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los
pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto.
35 Amad, pues, a vuestros
enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y
será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque
él es benigno para con los ingratos y malos.
36 Sed, pues, misericordiosos,
como también vuestro Padre es misericordioso.
|
Mt 6:1 Guardaos de hacer vuestra
justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos;
de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en
los cielos.
2 Cuando, pues, des limosna, no
hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en
las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres;
de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
3 Mas cuando tú des limosna, no
sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,
4 para que sea tu limosna en
secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en
público.
5
Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el
orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para
ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya
tienen su recompensa.
6 Mas tú, cuando ores, entra en
tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que
está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará
en público.
7 Y orando, no uséis vanas
repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería
serán oídos.
8 No os hagáis, pues, semejantes
a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad,
antes que vosotros le pidáis.
9 Vosotros, pues, oraréis así:
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
10 Venga tu reino. Hágase tu
voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
11 El pan nuestro de cada día,
dánoslo hoy.
12 Y perdónanos nuestras deudas,
como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
13 Y no nos metas en tentación,
mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la
gloria, por todos los siglos. Amén.
14 Porque si perdonáis a los
hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre
celestial;
15 mas si no perdonáis a los
hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras
ofensas.
16
Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque
ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan;
de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
17 Pero tú, cuando ayunes, unge
tu cabeza y lava tu rostro,
18 para no mostrar a los hombres
que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve
en lo secreto te recompensará en público.
|
54.7 ¿Por qué debemos dar, orar y ayunar en secreto?
(Mt 6:4,6,18)
54.8 ¿Qué se requiere de usted para obtener perdón?
(Mt 6:14)
Tapa
|
Enero 26
- El sermón del monte
Continuado - Mt 6:19-7:6 Lk 6:37-42 |
Mt
6:19 No os hagáis tesoros en la
tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde
ladrones minan y hurtan;
20 sino haceos tesoros en el
cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones
no minan ni hurtan.
21 Porque donde esté vuestro
tesoro, allí estará también vuestro corazón.
22
La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo
tu cuerpo estará lleno de luz;
23 pero si tu ojo es maligno,
todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti
hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?
24
Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y
amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No
podéis servir a Dios y a las riquezas.
25
Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de
comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de
vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el
vestido?
26 Mirad las aves del cielo, que
no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre
celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
27 ¿Y quién de vosotros podrá,
por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?
28 Y por el vestido, ¿por qué os
afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan
ni hilan;
29 pero os digo, que ni aun
Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de
ellos.
30 Y si la hierba del campo que
hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará
mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
31 No os afanéis, pues, diciendo:
¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
32 Porque los gentiles buscan
todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis
necesidad de todas estas cosas.
33 Mas buscad primeramente el
reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34 Así que, no os afanéis por el
día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a
cada día su propio mal.
7:1 No juzguéis, para que no seáis
juzgados.
2 Porque con el juicio con que
juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será
medido.
3 ¿Y por qué miras la paja que
está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está
en tu propio ojo?
4 ¿O cómo dirás a tu hermano:
Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
5 !!Hipócrita! saca primero la
viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja
del ojo de tu hermano.
6 No deis lo santo a los perros,
ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las
pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.
|
Lu
6:37 No
juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis
condenados; perdonad, y seréis perdonados.
38 Dad, y se os dará; medida
buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo;
porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.
39 Y les decía una parábola: ¿Acaso
puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?
40 El discípulo no es superior a
su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será
como su maestro.
41 ¿Por qué miras la paja que
está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está
en tu propio ojo?
42 ¿O cómo puedes decir a tu
hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no
mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca
primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar
la paja que está en el ojo de tu hermano.
|
54.9 ¿Por qué debemos guardar tesoros en el cielo mejor que en la
tierra? (Mt 6:19-20)
54.10 ¿Cuales dos ejemplos de naturaleza no enseña Jesús sobre las
provisiones de Dios? (Mt
6:26,28)
54.11 Según "El sermón del Monte" ¿cuales son las tres
cosas que Jesús considera que son prioridad?
(Mt 5:24,6:33,7:5)
54.12 ¿Por qué no debemos angustiarnos sobre el mañana?
(Mt 6:34)
54.13 ¿Por qué no debemos juzgar a otros?
(Mt 7:1-2)
54.14 Según Lucas 6:38 cual va hacer nuestra recompensa al dar?
Tapa
| Enero 27 -
El sermón del monte
- Continuado
- Mt 7:7-8:1 Lk 6:31,43-49 |
Mt 7:7 Pedid, y se os dará; buscad, y
hallaréis; llamad, y se os abrirá.
8 Porque todo aquel que pide,
recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
9 ¿Qué hombre hay de vosotros,
que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
10 ¿O si le pide un pescado, le
dará una serpiente?
11 Pues si vosotros, siendo
malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más
vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que
le pidan?
12 Así que, todas las cosas que
queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced
vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.
13
Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y
espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que
entran por ella;
14 porque estrecha es la puerta,
y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la
hallan.
15
Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con
vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
16 Por sus frutos los conoceréis.
¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
17 Así, todo buen árbol da buenos
frutos, pero el árbol malo da frutos malos.
18 No puede el buen árbol dar
malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
19 Todo árbol que no da buen
fruto, es cortado y echado en el fuego.
20 Así que, por sus frutos los
conoceréis.
21
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los
cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los
cielos.
22 Muchos me dirán en aquel día:
Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre
echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
23 Y entonces les declararé:
Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
24
Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le
compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
25 Descendió lluvia, y vinieron
ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no
cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
26 Pero cualquiera que me oye
estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato,
que edificó su casa sobre la arena;
27 y descendió lluvia, y vinieron
ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa;
y cayó, y fue grande su ruina.
28 Y cuando terminó Jesús estas
palabras, la gente se admiraba de su doctrina;
29 porque les enseñaba como quien
tiene autoridad, y no como los escribas.
8:1
Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente.
|
Lu 6:31
Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así
también haced vosotros con ellos.
43
No es buen árbol el que
da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto.
44 Porque cada árbol se conoce
por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos,
ni de las zarzas se vendimian uvas.
45 El hombre bueno, del buen
tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal
tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del
corazón habla la boca.
46
¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?
47 Todo aquel que viene a mí, y
oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante.
48 Semejante es al hombre que al
edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la
roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra
aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre
la roca.
49 Mas el que oyó y no hizo,
semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin
fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y
fue grande la ruina de aquella casa.
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54.15 ¿Cuales son los tres aspectos de oración mencionados en Mateo
7:7-11?
54.16 ¿Qué son llamados en Mateo 7:12 y Lucas 6:31?
54.17 ¿Qué son las dos puertas, dos caminos, dos árboles, dos
hombres, y dos casas?
(Mt 7:13-14,17,24-27)
54.18 ¿Qué indica que palabras no son suficientes para entrar al
reino del cielo? (Mt
7:21)
54.19 ¿Cuales son las cuatro pruebas de disciplina en Mateo 7?
(14,16,21,25)
Tapa
55. Sanción del siervo de un centurión
- Mt 8:5-13 Lu 7:1-10
| Enero 28 -
Sanción del siervo de un centurión
- Mt 8:5-13 Lu 7:1-10
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Mt
5:5
Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole,
6 y diciendo: Señor, mi criado
está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.
7 Y Jesús le dijo: Yo iré y le
sanaré.
8 Respondió el centurión y dijo:
Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la
palabra, y mi criado sanará.
9 Porque también yo soy hombre
bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste:
Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo
hace.
10 Al oírlo Jesús, se maravilló,
y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en
Israel he hallado tanta fe.
11 Y os digo que vendrán muchos
del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y
Jacob en el reino de los cielos;
12 mas los hijos del reino serán
echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir
de dientes.
13 Entonces Jesús dijo al
centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue
sanado en aquella misma hora.
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Lu 7:1
Después que hubo
terminado todas sus palabras al pueblo que le oía, entró en
Capernaum.
2 Y el siervo de un centurión, a
quien éste quería mucho, estaba enfermo y a punto de morir.
3 Cuando el centurión oyó hablar
de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que
viniese y sanase a su siervo.
4 Y ellos vinieron a Jesús y le
rogaron con solicitud, diciéndole: Es digno de que le concedas
esto;
5 porque ama a nuestra nación, y
nos edificó una sinagoga.
6 Y Jesús fue con ellos. Pero
cuando ya no estaban lejos de la casa, el centurión envió a él
unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes, pues no soy digno
de que entres bajo mi techo;
7 por lo que ni aun me tuve por
digno de venir a ti; pero dí la palabra, y mi siervo será sano.
8 Porque también yo soy hombre
puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a
éste: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto,
y lo hace.
9 Al oír esto, Jesús se maravilló
de él, y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: Os digo que
ni aun en Israel he hallado tanta fe.
10 Y al regresar a casa los que
habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado
enfermo.
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55.1 ¿Que era del centurión que causo maravilla en Jesús?
(Mt 8:8-10)
Tapa
56. Jesús
resucita el hijo de la viuda - Lu 7:11-17
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Enero 28
continuado - Jesús
resucita el hijo de la viuda - Lu 7:11-17
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Lu 7:11Aconteció después, que
él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus
discípulos, y una gran multitud.
12 Cuando llegó cerca de la
puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto,
hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha
gente de la ciudad.
13 Y cuando el Señor la vio, se
compadeció de ella, y le dijo: No llores.
14 Y acercándose, tocó el
féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti
te digo, levántate.
15 Entonces se incorporó el que
había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre.
16 Y todos tuvieron miedo, y
glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado
entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo.
17 Y se extendió la fama de él
por toda Judea, y por toda la región de alrededor.
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56.1 ¿Qué fue lo que se encontró Jesús en la ciudad llamada Naín?
(12)
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57. Interrogación de los Bautistas y Eulogio de
- Mt
11:2-19 Lu 7:18-35
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Enero 29 -
Interrogación de los Bautistas y Eulogio de
- Mt
11:2-19 Lu 7:18-35 |
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Mt 11:2
Y al oír Juan, en la
cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos,
3 para preguntarle: ¿Eres tú aquel
que había de venir, o esperaremos a otro?
4 Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y
haced saber a Juan las cosas que oís y veis.
5 Los ciegos ven, los cojos andan,
los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos
son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;
6 y bienaventurado es el que no halle
tropiezo en mí.
7 Mientras ellos se iban, comenzó
Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto?
¿Una caña sacudida por el viento?
8 ¿O qué salisteis a ver? ¿A un
hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan
vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están.
9 Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un
profeta? Sí, os digo, y más que profeta.
10 Porque éste es de quien está
escrito:
He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz,
El cual preparará tu camino delante de ti. m
11 De cierto os digo: Entre los que
nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista;
pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.
12 Desde los días de Juan el Bautista
hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos
lo arrebatan.
13 Porque todos los profetas y la ley
profetizaron hasta Juan.
14 Y si queréis recibirlo, él es
aquel Elías que había de venir.
15 El que tiene oídos para oír, oiga.
16 Mas ¿a qué compararé esta
generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas,
y dan voces a sus compañeros,
17 diciendo: Os tocamos flauta, y no
bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis.
18 Porque vino Juan, que ni comía ni
bebía, y dicen: Demonio tiene.
19 Vino el Hijo del Hombre, que come
y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo
de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus
hijos.
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Lu 7:18
Los discípulos de Juan
le dieron las nuevas de todas estas cosas. Y llamó Juan a dos de
sus discípulos,
19 y los envió a Jesús, para
preguntarle: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?
20 Cuando, pues, los hombres
vinieron a él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, para
preguntarte: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?
21 En esa misma hora sanó a
muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos
ciegos les dio la vista.
22 Y respondiendo Jesús, les
dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los
ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los
sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los
pobres es anunciado el evangelio;
23 y bienaventurado es aquel que
no halle tropiezo en mí.
24 Cuando se fueron los
mensajeros de Juan, comenzó a decir de Juan a la gente: ¿Qué
salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?
25 Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A
un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que
tienen vestidura preciosa y viven en deleites, en los palacios de
los reyes están.
26 Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A
un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.
27 Este es de quien está escrito:
He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz,
El cual preparará tu camino delante de ti. m
28 Os digo que entre los nacidos
de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista; pero el más
pequeño en el reino de Dios es mayor que él.
29 Y todo el pueblo y los
publicanos, cuando lo oyeron, justificaron a Dios, bautizándose
con el bautismo de Juan.
30 Mas los fariseos y los
intérpretes de la ley desecharon los designios de Dios respecto de
sí mismos, no siendo bautizados por Juan.
31 Y dijo el Señor: ¿A qué, pues,
compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?
32 Semejantes son a los muchachos
sentados en la plaza, que dan voces unos a otros y dicen: Os
tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no llorasteis.
33 Porque vino Juan el Bautista,
que ni comía pan ni bebía vino, y decís: Demonio tiene.
34 Vino el Hijo del Hombre, que
come y bebe, y decís: Este es un hombre comilón y bebedor de vino,
amigo de publicanos y de pecadores.
35 Mas la sabiduría es
justificada por todos sus hijos.
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57.1 ¿Qué les dijo Jesús a sus discípulos que le contestaran a
Juan cuando preguntara, "Eres tú el que había de venir, o
esperaremos a otro"?
(Lu 7:22)
57.2 ¿Cómo Jesús ordenó a Juan el Bautista?
(Lu 7:28)
57.3 ¿Cómo le gusto esa generación a Jesús?
(Lu 7:3
-32)
Tapa
58. Halles sobre las ciudades impenitentes - Mt 11:20-30
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Enero 30 - Halles sobre las ciudades impenitentes - Mt 11:20-30
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Mt 11:20
Entonces comenzó a
reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus
milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo:
21 !!Ay de ti, Corazín! !!Ay de
ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran
hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que
se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza.
22 Por tanto os digo que en el
día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para
Sidón, que para vosotras.
23 Y tú, Capernaum, que eres
levantada hasta el cielo, hasta el Hades
serás abatida; porque si en Sodoma se
hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría
permanecido hasta el día de hoy.
24 Por tanto os digo que en el
día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de
Sodoma, que para ti.
25
En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor
del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los
sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.
26 Sí, Padre, porque así te
agradó.
27 Todas las cosas me fueron
entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino
el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y
aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
28 Venid a mí todos los que
estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
29 Llevad mi yugo sobre vosotros,
y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis
descanso para vuestras almas;
30 porque mi yugo es fácil, y
ligera mi carga.
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58.1 ¿Qué ciudades castigo Jesús por no haberse arrepentirse?
(21,23)
58.2 ¿En esta sección, Qué dice Jesús de los restos?
(28)
Tapa
59. Los pies de Jesús ungidos en la casa del fariseo - Lu 7:36-50
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Enero 30
continuado - Los pies de Jesús ungidos en la casa del fariseo - Lu 7:36-50
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Lu 7:36
Uno de los fariseos
rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del
fariseo, se sentó a la mesa.
37 Entonces una mujer de la
ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en
casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume;
38 y estando detrás de él a sus
pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los
enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el
perfume.
39 Cuando vio esto el fariseo que
le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta,
conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es
pecadora.
40 Entonces respondiendo Jesús,
le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di,
Maestro.
41 Un acreedor tenía dos
deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro
cincuenta;
42 y no teniendo ellos con qué
pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más?
43 Respondiendo Simón, dijo:
Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has
juzgado.
44 Y vuelto a la mujer, dijo a
Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para
mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha
enjugado con sus cabellos.
45 No me diste beso; mas ésta,
desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.
46 No ungiste mi cabeza con
aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies.
47 Por lo cual te digo que sus
muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a
quien se le perdona poco, poco ama.
48 Y a ella le dijo: Tus pecados
te son perdonados.
49 Y los que estaban juntamente
sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste,
que también perdona pecados?
50 Pero él dijo a la mujer: Tu fe
te ha salvado, ve en paz.
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59.1 ¿Qué ilustración les dio Jesús a los fariseos cuando lo
criticaron por permitir que una mujer pecadora le lave los pies?
(41-43)
59.2 ¿Qué dijo Jesús de la mujer que unció sus pies?
(48-50)
Tapa
60. Continuando
en camino a Galilea -Lu 8:1-3
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Enero 30
continuado - Continuando
en camino a Galilea -
Lu 8:1-3 |
Lu 8:1
Aconteció después, que
Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando
el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,
2 y algunas mujeres que habían
sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se
llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios,
3 Juana, mujer de Chuza
intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de
sus bienes.
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